Y Dios se fue, parte II


Paseaba solo, asombrado de lo que sentía
era libre de la tiranía doctrinal
dios nunca me habló, Yo si le hablaba
en las montañas de mi niñez.
 

Descubrí aquella casa derruida, era mi refugio
y como amigo, encontré a un conejo
aquel baúl, me miaba y de dentro de él
un conejo, unos libros de poesía y una foto.
 

La foto de un hombre que miraba al vacío
nunca supe quien era, pero hice amistad con él
contándole mi día a día
mi soledad voluntaria, que levantaba ampollas.
 

Este niño no está bien, debería jugar con otros niños
necesita ser medicado y observado
necesita integrarse al sistema
Yo necesitaba la soledad para encontrar el camino de vuelta.
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