Tristeza y Alegría


Sentado en la barra del bar y junto a mí
mi amiga inseparable de apellido tristeza
sonando de fondo el lamento de una guitarra
tocada por una mujer de nombre alegría.
 

Tristeza, vestida de un cálido y sexy negro
con botas de ante que pisaban con fuerza
los corazones de quienes cruzan su mirada 
tomando un sorbo de bourbon, brindo su destreza.
 

Alegría canta como si fuera a morir al final de cada canción
me giro para admirar sus manos moviéndose sobre las cuerdas
estoy embelesado por su destreza, quiero ser tu guitarra
pienso mientras tristeza vuelve a mi lado 
es tan serena, sin pretensiones, sin futuro en que pensar.
 

Tras la barra, está Turel, mi viejo amigo, que me mira
acercando otra copa de bourbon, esta vez bien cargada
susurrando a mi oído, déjate llevar por el blues
Tristeza me mira con rencor, no quiere dejarme ir.
 

El whiskey y el blues son la medicina de un alma triste
mientras Alegria se toma un descanso, sube al escenario
un nuevo cantante, lo conozco, se llama Ira
es la figura que vence a la tristeza y ella lo sabe.
 

Yo solo quiero escuchar blues y volar sobre sus notas
Tristeza se ha marchado a patear más corazones perdidos
la dejó irse, para que Ira me arrebate el corazón
mientras Alegría, toma una copa al extremo de la barra.
 

Quiero acercarme a ella, pero el precio puede ser alto
lo hago a hurtadillas, y me ofrece un taburete a su lado
encantado de conocerte, quieres volar conmigo 
por encima de los lamentos de corazones rotos.
 

Tristeza ya no está, la veo con otro hombre sombrío
me dejo llevar por el perfume que me ofrece Alegría
sintiendo su calor en mi corazón, harto de estupideces
hablamos durante horas, y nos besamos en la oscuridad.
 

Turel nos mira y sonríe, acercándose para invitarnos
a una nueva copa, pero esta vez, nos susurra
iros de aquí, buscad un hogar y dejaros llevar por el blues
eso hicimos, ella cogió su guitarra y yo mi sombrero
 

Partiendo a un nuevo lugar, donde empezar a componer
nuestra historia, ya son años los que nos acompañan
los sonidos de una guitarra alegre, y con ritmo 
somos felices, y tristeza nos visita alguna tarde.
 

Componiendo los tres una canción triste y desgarradora
que nos gusta escuchar bajo un manto de estrellas
en nuestro porche, donde mecemos nuestros cuerpos
mientras el tiempo pasa y se para a saludarnos.
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