La foto de un payaso


La foto de un payaso triste me mira
desde una pared pintada con recuerdos
de personas que vivieron junto a él
en su rostro lágrimas de amargura.
 

Zoltán el payaso, nació para hacer reir
a una sociedad que había enterrado su sonrisa
en un vieja mina junto al resto de sus almas
las risas se controlaban con ansiolíticos.
 

Los medios, eran los verdugos de la felicidad
los gobiernos, no encontraban solución a la ironía
de leyes que anulaban una libertad conquistada
Zoltán, era consciente de ello y quería cambiarlo.
 

actuaba en las calles, ante la mirada de los borregos
que ignoraban que sus padres habían vivido 
mientras ellos iban día tras día al matadero 
sin una sonrisa, y con sus miradas perdidas en el vacío.
 

Aquel payaso, arrancó sonrisas sarcásticas
sin darse cuenta, empezó a ser admirado por algunos
los medios se hicieron eco de su existencia
filmando sus gestos, como a un animal extraño.
 

Entró en las casas de aquellos borregos muertos en vida
les dio la libertad de esbozar una sonrisa
Zoltar, fue la figura del momento, la estrella
cuando regresaba a su casa, su sonrisa desaparecía.
 

Su lucha por hacer reir, le pesaba en el alma
algunas noches, se dormía con el maquillaje
despertando con un rostro roto por la lágrimas
El solo, era el testimonio de la tristeza.
 

Cada mañana lloraba y su familia le entendía
era una lucha a muerte contra la tristeza
que llegaba al amanecer y cubría su corazón 
con el velo de la muerte, 
 

dando calor al frío invierno de la depresión
se negaba a estar así, pero su corazón no latía
no se sentía vivo, hasta que su esposa lo abrazaba
alentandolo a seguir vivo otro día más.
 

Aquel payaso triste que me miraba desde su pedestal
me cambio a mí y a muchos más, marcando el renacimiento
de una nueva era, donde la sonrisa era libre 
muchos nos juntamos para aliviar su carga.
 

Nos hicimos payasos para liberar a un mundo
condenado la tristeza y convertir al borrego en león
hicimos grandes cambios, los medios se rindieron
a la nueva realidad, dejando atrás su discurso derrotista
Zoltar, murió de tristeza, y continuamos su labor.
 

nuestro lema era, sonrisas antes que balas y palos
el mundo cambió, yo fuí testigo del trabajo de Zoltar
intenté que su tristeza no lo derrotara, era mi amigo
un día no volvió a pintarse y no salió de su habitación.
 

Fuimos a su entierro y esbozaba una sonrisa que se reía
de la propia muerte, lloramos su muerte y admiramos su vida
Zoltar el payaso, me mira desde su cuadro y sonríe
me vuelvo para despedirme de él y lo veo feliz.
 

Al cerrar la puerta de aquella habitación llena de recuerdos
sentí su fuerza por vivir y hacer feliz por un instante
al mundo y seguí sus pasos, me convertí en una payaso
pero sin lágrimas, haciendo sonreir al mundo para siempre.
La foto de un payaso triste me mira
desde una pared pintada con recuerdos
de personas que vivieron junto a él
en su rostro lágrimas de amargura.
 

Zoltán el payaso, nació para hacer reir
a una sociedad que había enterrado su sonrisa
en un vieja mina junto al resto de sus almas
las risas se controlaban con ansiolíticos.
 

Los medios, eran los verdugos de la felicidad
los gobiernos, no encontraban solución a la ironía
de leyes que anulaban una libertad conquistada
Zoltán, era consciente de ello y quería cambiarlo.
 

actuaba en las calles, ante la mirada de los borregos
que ignoraban que sus padres habían vivido 
mientras ellos iban día tras día al matadero 
sin una sonrisa, y con sus miradas perdidas en el vacío.
 

Aquel payaso, arrancó sonrisas sarcásticas
sin darse cuenta, empezó a ser admirado por algunos
los medios se hicieron eco de su existencia
filmando sus gestos, como a un animal extraño.
 

Entró en las casas de aquellos borregos muertos en vida
les dio la libertad de esbozar una sonrisa
Zoltar, fue la figura del momento, la estrella
cuando regresaba a su casa, su sonrisa desaparecía.
 

Su lucha por hacer reir, le pesaba en el alma
algunas noches, se dormía con el maquillaje
despertando con un rostro roto por la lágrimas
El solo, era el testimonio de la tristeza.
 

Cada mañana lloraba y su familia le entendía
era una lucha a muerte contra la tristeza
que llegaba al amanecer y cubría su corazón 
con el velo de la muerte, 
 

dando calor al frío invierno de la depresión
se negaba a estar así, pero su corazón no latía
no se sentía vivo, hasta que su esposa lo abrazaba
alentandolo a seguir vivo otro día más.
 

Aquel payaso triste que me miraba desde su pedestal
me cambio a mí y a muchos más, marcando el renacimiento
de una nueva era, donde la sonrisa era libre 
muchos nos juntamos para aliviar su carga.
 

Nos hicimos payasos para liberar a un mundo
condenado la tristeza y convertir al borrego en león
hicimos grandes cambios, los medios se rindieron
a la nueva realidad, dejando atrás su discurso derrotista
Zoltar, murió de tristeza, y continuamos su labor.
 

nuestro lema era, sonrisas antes que balas y palos
el mundo cambió, yo fuí testigo del trabajo de Zoltar
intenté que su tristeza no lo derrotara, era mi amigo
un día no volvió a pintarse y no salió de su habitación.
 

Fuimos a su entierro y esbozaba una sonrisa que se reía
de la propia muerte, lloramos su muerte y admiramos su vida
Zoltar el payaso, me mira desde su cuadro y sonríe
me vuelvo para despedirme de él y lo veo feliz.
 

Al cerrar la puerta de aquella habitación llena de recuerdos
sentí su fuerza por vivir y hacer feliz por un instante
al mundo y seguí sus pasos, me convertí en una payaso
pero sin lágrimas, haciendo sonreir al mundo para siempre.
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