El juicio

juicio a la razón

lucifer te puede ayudar


¿Recuerdas tu nombre, sabes dónde estás?
tus pupilas no responden, ¿puedes hablar?
veo tu alma, le respondo y siento tu miedo
Paredes blancas y acolchadas me rodean.

Se donde estoy, es el hogar de los perdidos
cierro los ojos para volar lejos del dolor
aprisionado en un traje de correas a medida 
mi cuerpo está dormido y mi mente lucha.
 
Pienso en lo que dejé atrás, una vida temerosa
siento que me llevan, como a un muerto a su tumba
sigues con nosotros?, me preguntan y mi mirada
se adueña de unos ojos azules, que penetran en mi.

Eres Lucifer?, le susurro, sin apenas aliento
vuelvo a estar perdido en el infierno de Dante
y no sé en qué anillo,  mi alma está perdida
les imploro que bajen la música que solo yo escucho.

Siento un pinchazo en mi brazo, vuelvo a ser Dios
vuelo a los cielos del olimpo, donde abrazo a atenea
viajo a través de los colores de una arcoiris
no siento nada, y eso alivia mi pesada alma.

Sueño que vuelvo a aquel lago de Praga
donde vi por primera vez un tren y saboreo el pasado
con la nostalgia de un loco que no quiso curarse
duermo como se duerme cuando la dulzura del veneno
que corre por las venas, cumple su misión.

El juicio va a comenzar, gritan y aceleran el paso
dejando mi cuerpo en una silla donde se sentaron
otros antes que yo, y ahora solo son sombras
y comienza el show, con sus luces brillantes.
Solo soy un loco más que creyó en sí mismo 
dejando atrás los dogmas de fe, y debo pagar por ello
un jurado oculto preguntan a un hombre que no está
estoy volando sobre la sala y me veo sentado.

No respondo a sus preguntas, porque mi mente no está
solo escucho acusaciones de inmoralidad y herejía
no puedo defenderme, la morfina no me deja responder
y si callo otorgo, así funcionan estos juicios
La sentencia es firme y me animan a arrepentirme.

pero no puedo hablar, y si pudiera no lo haría
vuelvo a ser llevado a mi celda blanca y acolchada
se que volveran al día siguiente a buscarme
Mi última noche, la dedico a escribir mi diario
imaginario, donde anoto todos mis sentimientos.

Tal día como hoy muero, dejando un testamento
de verdades que doleran mas con el paso del tiempo
Se avecina el amanecer y oigo el cerrojo de mi celda
en la puerta está aquel hombre de ojos azules.

Que me libera, llevándome a la salida de aquel horror
y me susurra, soy Lucifer y vuestra maldad me supera
corrí como alma que quiere llevarse el diablo
nunca me volvieron a encontrar, pero seguí luchando
En los bosques, matando al que trajera la maldad
Lucifer me visitaba a menudo, naciendo una amistad
basada en la creencia de una libertad posible
lejos de los dogmas de fe, donde la religión
no tendría cabida y la creencia en el ser humano
sería la eterna verdad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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