El Toro

toro de lidia

Nacido de la nobleza y el poderío
soy el toro que trota en los prados
buscando una libertad que no tendré
criado para sortear la espada del torero.

Bajo la luna, mi piel oscura brilla
soy el orgullo de la manada, de pura sangre
con la nobleza y el honor que solo entiende
el que me mira a los ojos y se encuentra a sí mismo.

Busco los retos que me permite mi existencia
golpeó la tierra cuando veo a otro hermano
mis pezuñas, dejan las huellas en esta existencia
sabiendo que mi piel es la silueta de mi patria.

Toreo con el viento, es mi naturaleza de un luchador
me miran las colinas, esperando que las conquiste
saboreo la hierba fresca, y me apaciguo
pero nunca cierro los ojos, esperando al matador.

Mi sangre teñirá la arena, dejando mi esencia
en la arena de la plaza, donde todos mantendrán
el aliento, esperando que mi vida sea tomada por la espada
es el destino de un toro de lidia, 

Ese torero que mira mi cornamenta, y traga saliva
reconociendo mi valía, es la naturaleza contra el hombre
nacido para este momento, asumo mi papel de divertimento
para el populacho, necesitado de ver mi sangre en la arena.

Miro a los ojos de mi verdugo y se asusta dando un paso atrás
sabe que no va a ser facil, derribarme en el ruedo
siento su respeto y por ello, agacho mi cabeza 
enterrando mis pezuñas en la tierra donde moriré.

Empieza el juego de la muerte, y se oyen los aplausos
soy la estrella en el ruedo de la muerte
Torero, saca lo mejor de tí, no me decepciones
quiero morir con el honor que merezco.

El capote, acaricia mi cabeza, haciendo un quiebro
me siento vivo, este es el duelo que esperaba
si dejaran que mi arte se mostrará solo ante el torero
sería el sueño de un toro de lidia.

Los caballos, me pican, haciendo que me canse
la sangre sobre mi lomo, hace aplaudir a los clientes 
que quieren saborear mi muerte, con pañuelos blancos
muero despacio, ante la multitud enloquecida.

Cuando veo el estoque apuntado a mi nuca
cansado de tanta lucha, me rindo ante aquel torero
regalandole su momento triunfal, ante el aplauso
de un público entregado a esta lucha.

Me mira como se mira uno mismo ante el abismo
una lagrima quiere brillar en mis ojos
y el torero noble, tira su estoque y pide mi perdón
me ennoblece su porte y su honor, es un torero.

Vuelvo a mis prados verdes, toreando con el viento
recordando a aquel torero que sintió mi nobleza
visitandome con el claro de la luna y nos miramos
reconociendo la nobleza de nuestras almas.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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