El ángel del rock


Anoche me visitó el angel del Rock
despertándome con un solo de guitarra
de verdad?, ¿quieres cumplir la misión del Rock?
pregunto, apuntando su púa a mi cara.

De qué hablas?, pregunté apartando su guitarra
llevo años a tu lado, empujandote al buen camino
y cual es ese camino?  pregunté mientras me calzaba
las botas y me ponía la chupa de cuero.

Escribir un musical sobre el ángel de Rock
Dios se queda aparte, resoplo, es más de rumba
sabes que la palabra debe ser difundida
no podemos dejarlo morir, o moriré también.

Sentados frente a frente nos tomamos un café
debo de estar loco, para hablar con un ángel
tal vez sea un sueño del ángel y solo esté en él
también puede ser que esté soñando dentro de su sueño.

Cogí mi guitarra, acaricie su mástil y apreté sus cuerdas
ella empezó a susurrar armonías y las notas flotaban
entre el ángel y yo, caían al suelo como hojas en otoño
el salón se llenó de notas que bailaban unas con otras.

Ángel, me acompañó y su armonía eran caricias sobre mi piel
sentí que yo era la guitarra y me tocaba a mí mismo
cada nota erizaba mi nuca y la sensualidad del sonido
hizo que curvara mi espalda.

Angel posó su mano sobre mi, silenciando todo sonido
necesito tu palabra para convertirla en canción
atravesó mi pecho con su mano y sentí mi corazón parar
al sacarla estaba ensangrentada y cogió mi mano.

Esta será la tinta que usaras, sacaras tus palabras
derramando tu corazón sobre ellas, serán únicas
 todos escriben con la mente, tú lo haces con sangre
dame tus sangrientos versos y los cantaremos.

Terminamos tirados en el suelo, después de vaciar
una botella de whisky, escribí rojo sobre blanco
el suelo y las paredes se llenaron de versos
hasta quedar dormido, rodeado de plumas.

Cuando el sol atravesó mis párpados, 
obligándolos a abrirse, vi que todo estaba igual
solo había sido un sueño o un brote psicótico
la tristeza me royó los huesos, dejandome tirado.

todos los versos habían desaparecido y con ellos
una parte de mí fue borrada, abrí las ventanas
respiré el aire que se abría paso dentro de mi
era frio y agradable después de una borrachera.

Me dirigía la cocina para desayunar algo 
y allí estaban todos mis versos, bajo una taza de café
olía a magdalenas recién hechas y en ese momento
abrió la puerta Ángel y sonriendo, me ofreció su aliento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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